Quiero #palabras que sepan jugar.
Palabras que se estiren y se encojan según necesidades.
Palabras que quepan en recovecos recónditos, donde solo ellas pueden acomodarse.

Quiero palabras largas que parezcan interminables, pero que alcancen para dar abrazos de tres vueltas y tal vez un poco más.
Quiero palabras en movimiento, en calma, enérgicas y también de las casi imperceptibles.
Quiero palabras que se planten y se hagan escuchar y también quiero de las que apenas se perciban como susurros.
Quiero esas palabras que conjugo como quiero y de las que les pongo acción aunque sean super estáticas.
Quiero vaguear en palabras, amar en palabras, callar en palabras y hasta palabrear palabras.
Quiero un tsunami de palabras ruidosas y otro de palabras silenciosas.
Quiero palabrear indefinidamente por este mundo tan lleno de palabras por conocer, crear, compartir.
Quiero saberme hecha de infinitas palabras que pueda sacar y poner a mi antojo, que pueda compartir e intercambiar, que pueda cambiar de lugar hasta sabiendo que están ahí.
Quiero deshacerme en mil palabras y volverme a armar en otras tantas. cargada de frescura, de sabores, de inocencia, de intenciones e intensidades.
Quiero apalabrarme por lo bajo y hasta a veces con un grito.
Quiero dormirme palabreándome como canción de cuna.
Quiero palabrearte cuando lo sienta, palabrearlos a lo lejos y andar palabreando todo lo que quiera.
Quiero por momentos fundirme con palabras de otros de por ahí, de por allá y de por acá también, para después soltarme y andar palabreando sola.
Quiero palabras de todos los colores y palabras de muchos gustos.
Quiero palabras de mil texturas diferentes.
Quiero palabras.
Quiero a las palabras.
Amo lo que se puede hacer con ellas y lo que ellas hacen con nosotros.
Amo lo que provocan, lo que generan, lo que construyen.
Amo vivir.
Amo #palabrear.